sábado, 3 de diciembre de 2016

Precisamente no era el mejor día

Prepararse para salir a la calle aquel sábado se convirtió en un loable ejercicio de enmascaramiento del dolor que la corroía por dentro. Valor, y un poco de máscara de pestañas y rouge en los labios.
No estaba por la labor de que fuera visible su congoja, su dificultad para respirar, para asumir lo que se le venía encima, así que había que tomar medidas.
Se puso prendas queridas que además de protegerla del frío la envolvieran con la calidez y del cariño de quién se las había regalado. Artimañas para sentir un invisible abrazo protector.
Su cara delataba lo mal que se había llevado con el sueño esa noche y no le apetecía que fuera un espejo de su ánimo. Recordó toda la teoría de maquillaje que en algún momento había comentado con las amigas o había ojeado en revistas o en YouTube. Camuflaje.
Perfecto, parece una actriz metiéndose en un papel, en un papel más amable, en una vida más liviana.
Pero, no dicen que el tiempo pone todo en su sitio? Pues en esta historia tardó bastante poco. Cuando subía por las escaleras de casa ya no pudo aguantar las lágrimas que en forma de choterrones resbalaron por sus mejillas, y se rindió a la evidencia. No era un buen día para echarse máscara de pestañas y rouge.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Con el alba

Mente y contenedor físico trabajan de forma independiente y muy diferente en la noche, aunque tienen un objetivo común, restablecer el orden.
El cuerpo se resetea en la medida de lo posible para volver a enfrentarse a las exigencias del día a día dándolo todo. Relaja músculos, adopta una postura cómoda y su actividad se reduce al mínimo, si acaso levantarse sonámbulo casi, a buscar un vaso de agua o arropar a un niño porque ha tenido una pesadilla.
La mente busca el equilibrio con una actividad frenética, un 30 por ciento más intensa que en el día. Repasa los recuerdos y los clasifica en los que merece la pena guardar y otros que desecha. Organiza huecos para lo que ha de venir.
Y tras esta compleja actividad, hoy mi primer pensamiento fue para ti. Está mente puñetera!

miércoles, 12 de octubre de 2016

Y se acerca la noche y no he tomado una decisión

Tengo la suerte de que han caído en mis manos en el último año libros que me han dejado con la boca abierta, deseando más y con tal poder de atracción para transportarme a su mundo que ahora me encuentro vacía. No sé por dónde tirar. Admito sugerencias.
Los tres últimos títulos < Dime quién soy> <El desorden que dejas> y <La catedral del mar> junto con <El jardín olvidado> <Misión Olvido> han llenado mi imaginación de tan interesantes historias que estaba deseando dejar lo que estuviera haciendo en mi vida cotidiana y arañar unas páginas traspasando el umbral de la ficción al segundo siguiente.
Fantástico el final de <Dime quién soy> y pensar que me resistía a leerlo. Estuvo en casa bastante tiempo y no lo cogía. La razón se me escapa. Mil ochenta páginas sin ningún desperdicio. No tengo palabras para describir lo que disfruté.
Y ahora qué?

jueves, 22 de septiembre de 2016

Adorado y entrañable otoño

Todo mi cuerpo, mi piel, mis sentidos, hasta mi yo más sentimental y tierno aplauden con la llegada del otoño.
Aunque en estos días estamos viviendo los coletazos del verano con unas temperaturas muy agradables, exactamente hoy entra en el calendario. La naturaleza no sabe a qué atenerse, pero se están preparando. Por las mañanas los pajaritos vuelan inquietos de aquí para allá revisando sus nidos si no les queda más remedio que pasar el duro invierno por estos lares. Acaso nosotros no hacemos lo mismo? Revisión de la caldera de la calefacción, repaso de tejado, incorporar al armario prendas más calentitas y ir colocando en la mesa platos de cuchara y tazas de chocolate, bizcochos. Y eso que no aparecieron las castañas y las setas, por las que babeamos algunos. Queda poco.
Creo que ya sabéis mis preferencias otoñales frente a las otras estaciones. La primavera me supera, me exige demasiado, no puedo estar maravillada porque todo se llene de margaritas y los pájaros canten, que me parece muy bien, pero no es lo mío. Y no os digo mi cuerpo, es completamente de otoño. Lo siento así. No escatimo sonrisas y hasta sonrisas tontas viendo los magníficos dorados, amarillos y marrones de los árboles, una cesta llena de castañas o el tacto de un jersey de lana o un chal.
Recuerdo una gran revolución en casa cuando los niños eran pequeños y la abuela Trini y yo nos poníamos como motos a calcetar calcetines, chaquetas, bufandas como si no hubiera un mañana. Total, al año siguiente les quedaban pequeños, pero nos hacía mucha ilusión que llevaran nuestras prendas. Amor de abuela y madre en esencia.
Pues, si os gusta el otoño disfrutad de él y si no, pasarlo de la mejor manera posible intentando atrapar todos los momentos de felicidad que pasen corriendo por vuestro lado.





miércoles, 14 de septiembre de 2016

Queridísima Olivia:

En una caja de cartón y el miedo en tus ojitos llegaste a casa.
Nos entenderemos? Tendré comida para mí sola? Dormiré calentita? Y estos dos serán buena gente? No me pegarán?
No te creas, yo también me hacía preguntas. Había pasado un año del fallecimiento de Otto y era el momento de que un peludo entrará en mi vida. Pero, se te veía tan triste, tan miedosa!
Después de  dos baños, a los que te sometiste sin rechistar, te aventuraste a seguirme a la cocina y no te lo podías creer. Cuando una loncha de pavo salió de ese artilugio mágico y la rubia la acercó a tu boca desoíste sus palabras de que comieras despacio. Despacio, despacio, está loca. No puedo perder ni un minuto, puede venir otro y me quedo sin pavo. Ni una distracción.
Y cuando te giraste y viste dos cuencos con pienso y agua, no sabías a dónde  atender. Para mí sola!
Con el estómago lleno y relajada después de la ducha pensaste que no podía ser cierto, hasta tenías camita propia, se acabó lo de dormir en el cemento buscando el calor de los otros oyendo los gruñidos de los que estaban peor o tenían mal carácter. Mullida y con un peluche para poner la cabecita. Tú te lo merecías todo mi pequeña.
Olivia eres un regalo que me ha hecho la vida. Cinco años compartiendo tu amor y generosidad, llenando nuestras vidas de ternura y alegría.
Gracias mi amiga





martes, 6 de septiembre de 2016

Dormir en el caos

Se detuvo el autobús unos minutos para dejar subir y bajar a los pasajeros y mi mirada se detuvo en una sofisticada tienda de colchones, o una colchonería como se llamaban antes.
El universo del sueño.
Cuando este mundo del colchón y sus complementos se ha vuelto tan específico, sofisticado y exquisito, es porque se ha estudiado a conciencia la relación del ser humano con el sueño.
Que es un placer dormir a pierna suelta es cierto. Que es difícil de conseguirlo  lo es en mayor proporción. 
Estos días aún tenemos excusa porque las altas temperaturas nocturnas a las que no estamos acostumbrados, nos tienen dando vueltas y vueltas, y tapando y destapando, toda la noche. Justo cuando es casi la hora de levantarse hemos encontrado la postura y la temperatura ideal. Un poco tarde para conciliar el sueño y descansar.
Pues a lo que íbamos. 
Colchones de látex, de viscolátex, con una capa de aloe vera, de algodón puro, ergonómicos. El mundo de las almohadas no le va a la zaga. Antiácaros, de plumas, de algodón. Infinitas posibilidades para escoger.
Recordábamos con Josefa este verano cuando en las aldeas se hacían los colchones con las hojas secas del maíz, con paja, y si tenían la suerte de tener ovejas, disfrutaban del lujo de un colchón de lana. Estoy por apostar que dormían a pierna suelta, aunque problemas no les faltaban. 
Creo que la diferencia estaba en que su solución estaba en sus manos. La gestión de la vida era más individual porque también era más sencilla y casi de subsistencia. 
Cuánto más se complica nuestra vida más nos cuesta dormir, casi estoy por asegurarlo.

sábado, 20 de agosto de 2016

Disfrutando del jardín

El fuerte viento, ya anunciado pero no menos excitante, que golpea la casa y los árboles frutales del jardín, me ha despertado.
También Olivia abrió un ojo y al ver que me levantaba me siguió hasta la cocina y se refugió en su alfombra de corazón que viaja siempre con nosotros. 
Nos miramos.
Las dos de la madrugada no son horas de salir y con la que está cayendo menos. Se hizo un ovillo y allí mismo se quedó dormida. Está muy relajada y feliz, y cualquier sitio le vale.
No merece la pena dormir, ya habrá tiempo. No me quiero perder nada, y me tomo una copa de té helado que hice por la tarde. 
Me quedo entusiasmada mirando el jardín.
No estaría mal estudiar climatología, si es que eso existe, supongo que tendría que ser una rama de la física con connotaciones  con otras materias como la química, la biología y hasta la estadística. Se lo preguntaré al físico.
Ahora deben de ser las cinco de la tarde y todo es perfecto.
Se oyen las gaviotas en el puerto y pájaros pequeñitos nos alegran este pequeño recinto que es mi jardín por unos días. Rincones con sombra para colocar un sofá y leer mientras que el sol calienta otros rincones dándote a escoger.
Hasta he recordado a la abuela Trini cuando extendí mi nórdico a clarear sobre la hierba impregnándose de sol y marina.
Olivia dando saltos intentando ser más lista y más rápida que una mosca cojonera. Aunque la ha acorralado, sintiéndolo mucho doy como ganadora a la mosca.
Campanas a lo lejos.
Mi amiga Josefa acaba de traerme repollo de su huerta para hacer el caldo. Caldo a 25 grados? Sí. En  todo momento una tacita de caldo te deja nuevo y en este caso, hasta puede que sudando.
Olivia está excavando un agujero en el suelo debajo del manzano para enfriarse. Lista que es la niña.
Yo me voy a la nevera a por otro vaso de té helado con limón; que por cierto no son limones venezolanos del Gadis a 3.15€ el kilo, sino son limones del huerto de la señora Hortensia, amiga de Josefa.
Josefa que con setenta años se desvive conmigo cuando llego al pueblo, poniendo a mi disposición todo lo que ella conoce.
Me voy. Toca campeonato de pesca de calamar.





viernes, 12 de agosto de 2016

Pura conexión

No hay que darle más vueltas, es algo intuitivo. En unos minutos e incluso segundos salta la chispa y se establece la conexión, o no.
Con Mónica de < El café del Mónica> en Santiago, fue algo natural y espontáneo. Tanto Olivia como a mí nos gustó al instante. Discreta, atenta, correcta, respondiendo a nuestras dudas, contestando a preguntas sobre la ciudad. En todo momento nos hacía sentir bien y a esa sensación ayudaba muy mucho la música que ponía cada día, el estupendo café de Candelas que hacía, su bizcocho mañanero y sus tostas de pan con tomate y jamón a las que yo recurría cuando no me apetecía nada cocinar.
Y no os lo perdáis, su café era un lugar dogfriendly. Olivia estaba en la gloria, con decir que muchas veces entraba de lo que tiraba ella para que no pasará de largo. Algo en lo que no tenía que insistir mucho porque me atraía mucho su mesita al fondo con sus dos butacas ofreciendo el entorno ideal. Buena música. Buen café. Buena compañía. Qué más se puede pedir?
Gracias Mónica!

domingo, 24 de julio de 2016

Solamente estaba ahí

Se ha ido a un congreso y estoy de invitada en su casa y estoy emocionada.
Emocionada porque se ha desvivido por indicarme cómo iba la lavadora, el calentador, la cerradura de la puerta; todo para que no me preocupara por nada y solo disfrutara de esta ciudad que me apasiona y en la que por unos días voy a ser una santiaguesa más como cuando estudiaba aquí,  y esto se lo debo a él.
Emocionada porque ayer cuando llegué me enseñó la tesis recién imprimida, y se me saltaron las lágrimas cuando leo los agradecimientos. < Jamás habría llegado a ser doctor si no fuese por mí madre, porque ella me enseñó a leer y a sumar. A partir de ahí ya es fácil> . Sentía el corazón golpeando en la garganta y no podía respirar. Muy emocionada y sin palabras.
Sé lo que ha trabajado, lo que le gusta aprender-ahora surf-, lo independiente que es y a la vez lo cercano, lo tierno y educado que es -lo achaca a su lado femenino-, lo que le gusta andar en su bici de segunda mano por las callejuelas de su ciudad. Lo admiro profundamente.
Y tendría que saber que en este momento me estoy tomando un earl grey  en su cama mientras me envuelven las estrellas.

Tuve que rehacer la entrada y perdí los comentarios porque la borré sin darme cuenta. Disculpadme.

sábado, 2 de julio de 2016

De Max y Olivia para Diana, su veterinaria

Querida Diana
Somos Olivia y Max, dos de los muchos perretes que tú cuidas con mimos, miradas dulces y voz suave. 
Nos hemos enterado que estás malita y estamos tristes. Nos gustaría acariciarte con nuestra trufa húmeda y darte besitos en las orejas. Demostrarte que te queremos, que nos caes bien, que siempre tendrás nuestro cariño perruno. Anímate y no te rindas!
Fíjate en nosotros. Estábamos tirados en la calle, maltratados - tú lo estás por tu enfermedad- y ahora sonreímos todo el rato, no con la boca, ya sabes, pero sí con nuestros ojos y nuestro corazón.
Besitos en las orejas de Max y Olivia.
P.D Las vacunas parece que duelen más cuando tú no estás.

Esta carta se la escribimos a nuestra querida Diana hace un año. Se la leyeron por teléfono porque estaba lejos recibiendo quimio y luchando con todas sus fuerzas. Ese invasor que se la llevó también nos ha robado un poco de nuestro corazón porque la queríamos mucho, personas y perretes.