
Cuatro de la mañana, seguimos hablando de lo distinto que percibimos el mundo, hombres y mujeres.
Todo comenzó con un comentario sobre el escaso sentido de la orientación en las féminas y de eso hace unas horas; el tema da mucho juego, y a nosotros, que nos gusta charlar, pues enfrascados en eso estamos.
«El que saca matrículas» dice que los roles de ambos sexos hace miles de años, determinan cómo somos ahora. El hombre se encargaba de la caza, su sentido de la orientación era primordial para traer alimento a la tribu, creaba en su mente como un mapa general de coordenadas, manejaba el concepto de distancia y situación respecto a los puntos cardinales, todo ello encaminado al fín propuesto: el de conseguir caza.
La mujer se dedicaba a la recolección de bayas en el bosque, su sentido de los distintos colores era muy acusado, precisaba reconocer las frutas mejores, las venenosas, las que estaban maduras... Esa facultad es palpable hoy en día ; cuando una mujer dice:«esa camisa es verde pistacho», el hombre sólo ve una camisa verde. Cientifícamente eso se demuestra porque el ojo de la mujer, su retina, tiene más conos (encargados de los colores ), y de esta forma puede percibir las distintas tonalidades.
La mujer es más capaz en distancias cortas, percibe mejor los detalles , mientras que el hombre tiene una visión general. Me contaron una vez que, de una noche de bodas, el hombre se acordaría como mucho del hotel; la mujer, del color de las cortinas, de lo que desayunaron...
Esta diversidad debe ser lo que nos atrae del sexo opuesto.
No pienso comprar GPS, me apañaré con los mapas, mejor sería un copiloto, pero...